martes, 11 de agosto de 2009

Sintomas de la anorexia nerviosa y cerebro


Las nuevas tecnologías de la imagen nos permiten comprender mejor las anormalidades en los circuitos cerebrales de los pacientes con anorexia nerviosa (AN), conocida simplemente como anorexia, que pueden contribuir a los desconcertantes síntomas que se encuentran en la gente con este trastorno alimenticio. En una revisión de los conocimientos actuales sobre el tema que publica Nature Reviews Neuroscience, Walter Kaye, director del Programa de Desórdenes Alimenticios de la Universidad de California en San Diego, y sus colegas describen cómo disfunciones en ciertos circuitos nerviosos podrían explicar porqué se desarrolla la AN en primer lugar y comportamientos como la obsesión por hacer dieta y la pérdida de peso.

En estos momentos no existe un tratamiento efectivo para la gente con AN. Como consecuencia, muchos pacientes están enfermos durante años o, finalmente, mueren de la enfermedad. La AN es el trastorno psiquiátrico con mayor mortalidad. Una mejor comprensión de la neurobiología subyacente podría ayudar al desarrollo de estos tratamientos.

El temperamento y la personalidad durante la niñez podrían incrementar la vulnerabilidad a desarrollar AN. Existen factores que predisponen a sufrir un desorden alimenticio, algunos se sospecha que hereditarios, como el perfeccionismo, la ansiedad o las tendencias obsesivo-compulsivas. Estos rasgos se ven intensificados durante la adolescencia como consecuencia de muchos factores, los cambios hormonales, el estrés y el entorno cultural, entre ellos.

La adolescencia es una época de transición, cuando los individuos deben aprender a equilibrar las necesidades inmediatas y a largo plazo y los objetivos personales con objeto de adquirir independencia. Aprender a lidiar con mensajes y presiones sociales no siempre claros y definidos puede ser abrumador, exacerbando rasgos subyacentes de ansiedad y perfeccionismo.

Una vez que un paciente desarrolla anorexia, el hambre y la malnutrición causan profundos efectos en el cerebro y en otros órganos. Esos cambios incluyen desequilibrios neuroquímicos que pueden, a su vez, exagerar los rasgos preexistentes y acelerar el proceso de la enfermedad.

Existe una tendencia en los individuos que sufren anorexia a decir que el hacer dieta reduce la ansiedad, mientras que el comer la incrementa, al contrario que las personas sanas, que experimentan en su mayoría comer como un placer. El poderosísimo instinto de evitar la ansiedad es lo que lleva a la pérdida de peso en la AN, disparando la espiral descontrolada que termina en malnutrición y extrema delgadez.

A esto se añade que la gente con AN tiende a no experimentar el placer de vivir “el momento”. A menudo tienen una preocupación exagerada y obsesiva con las consecuencias de sus actos, buscando reglas donde no las hay, y estando atentos a no cometer errores. Los estudios de imagen sugieren que los individuos con AN padecen un desequilibrio entre los circuitos del cerebro que regulan la recompensa y la emoción (estriado y límbico) y los circuitos asociados con las consecuencias y el planear por adelantado (dorsal). Este desequilibrio podría estar relacionado con un metabolismo alterado de la serotonina y la dopamina.

Otra de las áreas cerebrales afectadas son aquellas relacionadas con las sensaciones del propio cuerpo (interocepción), como la ínsula anterior [en la imagen]. Aparte de un fallo en las respuestas apropiadas a las señales de hambre, los síntomas de la AN, como la imagen distorsionada del propio cuerpo o una motivación a cambiar disminuida, podrían estar relacionados con la conciencia interoceptiva.

Los rasgos de personalidad y carácter que pueden crear vulnerabilidades frente a la AN también pueden tener un aspecto positivo. Estos rasgos incluyen la atención al detalle, preocupación por las consecuencias, y ansias de cumplir y tener éxito. A los individuos que se recuperan de la AN, les suele ir bien en la vida.

lunes, 27 de julio de 2009

La Anorexia y Bulimia en jovenes varones



La obsesión exagerada por estar flacos ya alcanzó a los varones adolescentes. Dos de cada diez chicos que consultan por trastornos en la alimentación, como bulimia y anorexia, no paran de preocuparse por sus cuerpos, los perciben con kilos de más, y caen en comportamientos que los ponen en riesgo para su salud.

"Por décadas, la anorexia y la bulimia fueron trastornos que afectaban más a las mujeres. Pero empieza a expandirse a los varones, como consecuencia del culto al cuerpo que hay en la Argentina. Ellos se acercan más a nuestro consultorio. Generalmente, vienen con sus padres", contó a Clarín Mabel Bello, fundadora de la Asociación de Lucha contra la bulimia y la anorexia (ALUBA).

"Este cambio tiene que ver con que hay una mayor presión sobre los varones que los lleva a pensar que la estética exterior es la clave del éxito y se van obsesionando con la panza, a la vez que combinan el trastorno alimenticio con adicciones al alcohol, al cigarrillo y a drogas", agregó.

Muchos de los chicos que empiezan a padecer bulimia o anorexia pertenecen a las llamadas tribus urbanas, como los grupos de "floggers", los "góticos" y los "emos". "Para ser aceptados en los grupos, muchos empiezan a seguir dietas. Algunos nunca están conformes con su peso y desarrollan bulimia o anorexia. A diferencia de las chicas, los varones tardan en reconocer que están con este tipo de enfermedad", señaló Bello. "No dicen 'me veo gordo', porque lo consideran poco masculino. Atribuyen el no comer a mitos, como por ejemplo se inventan que tienen un virus y no quieren alimentarse". Otra diferencia es que los varones tienden a restablecerse más rápido que las mujeres cuando empiezan un tratamiento.


"Las chicas con anorexia se suelen quejar por la grasa de más que supuestamente tienen. En cambio, los varones que sufren estos trastornos alimenticios se preocupan más por su masa muscular, hacen ejercicios físicos y toman energizantes de manera compulsiva. Lo cierto es que al comer mal, pasan a un estado de desnutrición que va en contra de tener una buena masa muscular", comentó Débora Setton, jefa de nutrición pediátrica del Hospital Italiano de Buenos Aires.

Esta especialista también indicó que "la anorexia y la bulimia están alentadas peligrosamente desde los sitios que justifican y alientan en la Web los trastornos". Se trata de sitios conocidos como "pro-ana" (pro anorexia) y "pro-mia" (pro bulimia), que se suman a blogs y fotologs que promueven enfermedades potencialmente mortales.

¿Por qué más chicos están afectados? Para María Laura Formisano, presidenta del Instituto de Lucha Contra la Bulimia y la Anorexia (LUCOBA), "el bombardeo de la presión por un cuerpo delgado es muy fuerte. Y los adolescentes están formando su identidad. Por lo cual, quedan entrampados en esa cultura que sólo valora lo flaco".

El médico psicoanalista Ricardo Rubinstein, de la Asociación Psicoanalítica Argentina, opinó que "la identidad no está aún asentada en los adolescentes. Algunos se agarran del parecer y se lo toman como un sustituto del ser. Así, algunos alteran su cuerpo y pueden pagar un precio muy caro por eso". Para tratar estos desórdenes, el enfoque actual incluye la atención con médicos, nutricionistas y psicólogos. "La familia -resaltó la nuticionista Setton- debe estar incluida en el tratamiento".

Anorexia mental en los adolescentes



CADA vez son más los casos en los que se detectan claros signos de desorden mental en los adolescentes. Por debajo de las conductas de los adolescentes están elaborándose estructuras anormales de la personalidad: Conductas disociales que atacan la norma y los límites hasta tal extremo que ya tenemos casos en los que graban su propio suicidio y lo cuelgan en Internet, por no hablar de las bandas que, en un claro descontrol de sus propias emociones, asesinan, seguramente, a la que había sido amiga de ellos.

El desorden mental de los adolescentes está claramente influenciado, salvo aquellos casos de enfermedad de origen genético, por los influjos tan desfavorables que los adultos
estamos transmitiendo desde diferentes sectores. Su ocio gira excesivamente hacia el juego violento y es que muchos de los jóvenes buscan apoyo y seguridad en este perfil, aceptándolo como el mejor amigo «virando» consecuentemente hacia conductas antisociales. Los adolescentes son un fiel reflejo de las conductas que aprenden. Imitan nuetras propias fuentes de motivación, ilusión y alegría pero también la forma que tenemos
de resolver conflictos, de manejar nuestros propios impulsos agresivos, de cómo gestionamos la rabia de las insatisfacciones que genera la propia vida así como nuestros hábitos cotidianos, horas de descanso de comer, hasta nuestras propias dietas...

¿Qué les sucede a los adolescentes? Tenemos un elevado porcentaje de ellos que sistemáticamente están abonados a la amenaza, al desafío. Proyectan sus propios miedos a los más débiles, sin conectar ellos mismos con la propia fragilidad de su personalidad. En el fondo, son personalidades inseguras, con baja autoestima; que buscan de forma anormal un lugar en los grupos, llegando a desarrollar conductas altamente peligrosas para su salud mental. Hay trastornos de conducta que están derivando en trastornos de personalidad. Conductas evolutivas en la adolescencia -como puede ser el oposicionismo-, derivan en posturas retadoras que llevan al adolescente a un estado de ideación, de irrealidad. Aparecen pérdidas de noción de la realidad lo que, en el caso de la rivalidad mal resuelta, significa tanto como pretender que sea lógico martirizar y hasta matar a quien se dice amar.

Los trastornos de la alimentación también son una respuesta del cuerpo a tantos desajustes psíquicos, dado que el primer síntoma es la anorexia mental: adolescentes que se niegan aceptar normas, que desafían el límite y que en posiciones extremas les origina enfermedad.
Nos encontramos así con chicos que no dominan la rivalidad, la agresividad, la envidia... Tienen graves dificultades para tolerar sus propias insatisfacciones personales. El adolescente desea ser tenido en cuenta. Debemos ser ejemplares con nuestras propias conductas porque el adolescente está reaccionando ante lo que está viviendo y busca desaforadamente lo que internamente necesita: escucha, comprensión y límites.

Pedro Santamaría
Psicopedagogo, Psicoterapeuta Clínico

martes, 7 de julio de 2009

Anorexia nerviosa

Consecuencias de la anorexia nerviosa


1.Pérdida y debilidad muscular

2.Deshidratación severa provocando daño en los riñones

3.Resequedad de la piel y pérdida del cabello.

4.Frecuencia cardiaca y presión arterial bajas.

5.Desarrollo de vello muy fino por todo el cuerpo.

6.Reducción de la densidad ósea provocando huesos frágiles y por ende la ruptura de ellos con mayor facilidad.

7.Existe dificultad en el vaciamiento gástrico.

8.El sistema inmunológico se ve alterado, por lo que el paciente tiene mayor probabilidad de sufrir otras enfermedades.

9.Disminución de estado de ánimo.

10.Ansiedad y Depresión.

11.Aislamiento de su círculo social.

12.Baja autoestima.

Si algunos de nosotros sabemos de algún familiar, amigo o persona que sufre este tipo de trastorno, hablen con ellos, escúchenlos, no los miren mal, no los discriminen, ni lo vean como “raros”, ellos son seres humanos como todos nosotros, merecen respeto, amor, ser escuchados y valorados, ellos nos necesitan, ayudémoslos a salir de ese gran infierno que los hace esclavos cada día.

Anorexia nerviosa


Trastornos emosionales

El carácter de una persona con anorexia cambia radicalmente. Lo dicen sus familiares, sus amigos, todos los que le rodean. Está mucho más susceptible, más irritable, a menudo se siente malhumorado. Los demás dicen que no saben como tratarle.

La persona está más triste y más desanimada, pierde interés por todo lo que le rodea, las cosas no le ilusionan como antes y constantemente tiene ganas de llorar. Estos síntomas son característicos de la depresión. A veces no solo son síntomas aislados; la persona con anorexia puede estar realmente deprimida. Esta depresión es debida en gran parte a la desnutrición.

A lo largo de todo los meses o años que la persona con anorexia ha ido modificando sus hábitos alimentarios, experimenta una gran ansiedad. Raramente se encuentra relajada o cómoda. Se siente amenazada por la comida, por la imagen corporal, por el temor a continuar igual o, al contrario, por el temor a que le obliguen a cambiar.

Pero no solo se trata de una ansiedad generalizada; la persona con este problema experimenta una sensación de miedo intenso, casi fóbico. Los objetos del miedo siempre son los mismos: la comida, la figura corporal, el aumento de peso. Son “fobias” que le pueden incapacitar totalmente, impedir que lleve una vida normal.

Con relativa frecuencia, aparecen en estas personas ideas, rituales, obsesiones (ideas fijas) y compulsiones (mandatos, obligaciones) que no logra dominar, que le angustian porque se presentan constantemente y de forma intrusiva, aunque se dé cuenta de que no son lógicas. Unas veces son pensamientos y rituales relacionados con la comida, tales como contar calorías o pesarse repetidamente. En otras, a estas obsesiones y rituales se suman otros de contenido diferente.

Aunque se desconoce la naturaleza exacta de la relación entre anorexia y trastornos emocionales, se cree que éstos son en gran parte consecuencia de los cambios internos que ha experimentado el cuerpo. O quizás, antes de que se iniciara el trastorno, ya la persona experimentaba algunos de estos sentimientos. Si es así, quizás incluso facilitaron la aparición de la enfermedad. Pero existieran o no previamente, una vez iniciada la anorexia estos sentimientos negativos se hacen más intensos, ya que han sido fruto de los cambios psicobiológicos (mente/cuerpo) propios de la desnutrición, así como de los comportamientos desadaptativos y de un estilo de pensamiento equivocado.

Podemos decir que las reacciones emocionales más frecuentes en las personas que presentan anorexia nerviosa son la ansiedad y el miedo. Pero al hablar de los trastornos que acompañan esta enfermedad podemos encontrar los siguientes: la tristeza, los sentimientos de culpa, vergüenza, soledad, la desesperación, la ira y la depresión.

Si sufres de anorexia nerviosa y has tomado la decisión de combatirla, intenta resolver tu problema emocional. No esperes a que se hayan resuelto todas las alteraciones somáticas del trastorno. Combate tu problema desde todos los frentes posibles; por una parte el comportamiento alimentario, y por otra, todas las funciones psicológicas implicadas.
Recuerda que todos estos sentimientos son reacciones habituales en la persona con anorexia nerviosa, pero que las tienes que eliminar para que no pasen a formar parte de tu vida.