
Trastornos emosionales
El carácter de una persona con anorexia cambia radicalmente. Lo dicen sus familiares, sus amigos, todos los que le rodean. Está mucho más susceptible, más irritable, a menudo se siente malhumorado. Los demás dicen que no saben como tratarle.
La persona está más triste y más desanimada, pierde interés por todo lo que le rodea, las cosas no le ilusionan como antes y constantemente tiene ganas de llorar. Estos síntomas son característicos de la depresión. A veces no solo son síntomas aislados; la persona con anorexia puede estar realmente deprimida. Esta depresión es debida en gran parte a la desnutrición.
A lo largo de todo los meses o años que la persona con anorexia ha ido modificando sus hábitos alimentarios, experimenta una gran ansiedad. Raramente se encuentra relajada o cómoda. Se siente amenazada por la comida, por la imagen corporal, por el temor a continuar igual o, al contrario, por el temor a que le obliguen a cambiar.
Pero no solo se trata de una ansiedad generalizada; la persona con este problema experimenta una sensación de miedo intenso, casi fóbico. Los objetos del miedo siempre son los mismos: la comida, la figura corporal, el aumento de peso. Son “fobias” que le pueden incapacitar totalmente, impedir que lleve una vida normal.
Con relativa frecuencia, aparecen en estas personas ideas, rituales, obsesiones (ideas fijas) y compulsiones (mandatos, obligaciones) que no logra dominar, que le angustian porque se presentan constantemente y de forma intrusiva, aunque se dé cuenta de que no son lógicas. Unas veces son pensamientos y rituales relacionados con la comida, tales como contar calorías o pesarse repetidamente. En otras, a estas obsesiones y rituales se suman otros de contenido diferente.
Aunque se desconoce la naturaleza exacta de la relación entre anorexia y trastornos emocionales, se cree que éstos son en gran parte consecuencia de los cambios internos que ha experimentado el cuerpo. O quizás, antes de que se iniciara el trastorno, ya la persona experimentaba algunos de estos sentimientos. Si es así, quizás incluso facilitaron la aparición de la enfermedad. Pero existieran o no previamente, una vez iniciada la anorexia estos sentimientos negativos se hacen más intensos, ya que han sido fruto de los cambios psicobiológicos (mente/cuerpo) propios de la desnutrición, así como de los comportamientos desadaptativos y de un estilo de pensamiento equivocado.
Podemos decir que las reacciones emocionales más frecuentes en las personas que presentan anorexia nerviosa son la ansiedad y el miedo. Pero al hablar de los trastornos que acompañan esta enfermedad podemos encontrar los siguientes: la tristeza, los sentimientos de culpa, vergüenza, soledad, la desesperación, la ira y la depresión.
Si sufres de anorexia nerviosa y has tomado la decisión de combatirla, intenta resolver tu problema emocional. No esperes a que se hayan resuelto todas las alteraciones somáticas del trastorno. Combate tu problema desde todos los frentes posibles; por una parte el comportamiento alimentario, y por otra, todas las funciones psicológicas implicadas.
Recuerda que todos estos sentimientos son reacciones habituales en la persona con anorexia nerviosa, pero que las tienes que eliminar para que no pasen a formar parte de tu vida.
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