martes, 11 de agosto de 2009

Sintomas de la anorexia nerviosa y cerebro


Las nuevas tecnologías de la imagen nos permiten comprender mejor las anormalidades en los circuitos cerebrales de los pacientes con anorexia nerviosa (AN), conocida simplemente como anorexia, que pueden contribuir a los desconcertantes síntomas que se encuentran en la gente con este trastorno alimenticio. En una revisión de los conocimientos actuales sobre el tema que publica Nature Reviews Neuroscience, Walter Kaye, director del Programa de Desórdenes Alimenticios de la Universidad de California en San Diego, y sus colegas describen cómo disfunciones en ciertos circuitos nerviosos podrían explicar porqué se desarrolla la AN en primer lugar y comportamientos como la obsesión por hacer dieta y la pérdida de peso.

En estos momentos no existe un tratamiento efectivo para la gente con AN. Como consecuencia, muchos pacientes están enfermos durante años o, finalmente, mueren de la enfermedad. La AN es el trastorno psiquiátrico con mayor mortalidad. Una mejor comprensión de la neurobiología subyacente podría ayudar al desarrollo de estos tratamientos.

El temperamento y la personalidad durante la niñez podrían incrementar la vulnerabilidad a desarrollar AN. Existen factores que predisponen a sufrir un desorden alimenticio, algunos se sospecha que hereditarios, como el perfeccionismo, la ansiedad o las tendencias obsesivo-compulsivas. Estos rasgos se ven intensificados durante la adolescencia como consecuencia de muchos factores, los cambios hormonales, el estrés y el entorno cultural, entre ellos.

La adolescencia es una época de transición, cuando los individuos deben aprender a equilibrar las necesidades inmediatas y a largo plazo y los objetivos personales con objeto de adquirir independencia. Aprender a lidiar con mensajes y presiones sociales no siempre claros y definidos puede ser abrumador, exacerbando rasgos subyacentes de ansiedad y perfeccionismo.

Una vez que un paciente desarrolla anorexia, el hambre y la malnutrición causan profundos efectos en el cerebro y en otros órganos. Esos cambios incluyen desequilibrios neuroquímicos que pueden, a su vez, exagerar los rasgos preexistentes y acelerar el proceso de la enfermedad.

Existe una tendencia en los individuos que sufren anorexia a decir que el hacer dieta reduce la ansiedad, mientras que el comer la incrementa, al contrario que las personas sanas, que experimentan en su mayoría comer como un placer. El poderosísimo instinto de evitar la ansiedad es lo que lleva a la pérdida de peso en la AN, disparando la espiral descontrolada que termina en malnutrición y extrema delgadez.

A esto se añade que la gente con AN tiende a no experimentar el placer de vivir “el momento”. A menudo tienen una preocupación exagerada y obsesiva con las consecuencias de sus actos, buscando reglas donde no las hay, y estando atentos a no cometer errores. Los estudios de imagen sugieren que los individuos con AN padecen un desequilibrio entre los circuitos del cerebro que regulan la recompensa y la emoción (estriado y límbico) y los circuitos asociados con las consecuencias y el planear por adelantado (dorsal). Este desequilibrio podría estar relacionado con un metabolismo alterado de la serotonina y la dopamina.

Otra de las áreas cerebrales afectadas son aquellas relacionadas con las sensaciones del propio cuerpo (interocepción), como la ínsula anterior [en la imagen]. Aparte de un fallo en las respuestas apropiadas a las señales de hambre, los síntomas de la AN, como la imagen distorsionada del propio cuerpo o una motivación a cambiar disminuida, podrían estar relacionados con la conciencia interoceptiva.

Los rasgos de personalidad y carácter que pueden crear vulnerabilidades frente a la AN también pueden tener un aspecto positivo. Estos rasgos incluyen la atención al detalle, preocupación por las consecuencias, y ansias de cumplir y tener éxito. A los individuos que se recuperan de la AN, les suele ir bien en la vida.

lunes, 27 de julio de 2009

La Anorexia y Bulimia en jovenes varones



La obsesión exagerada por estar flacos ya alcanzó a los varones adolescentes. Dos de cada diez chicos que consultan por trastornos en la alimentación, como bulimia y anorexia, no paran de preocuparse por sus cuerpos, los perciben con kilos de más, y caen en comportamientos que los ponen en riesgo para su salud.

"Por décadas, la anorexia y la bulimia fueron trastornos que afectaban más a las mujeres. Pero empieza a expandirse a los varones, como consecuencia del culto al cuerpo que hay en la Argentina. Ellos se acercan más a nuestro consultorio. Generalmente, vienen con sus padres", contó a Clarín Mabel Bello, fundadora de la Asociación de Lucha contra la bulimia y la anorexia (ALUBA).

"Este cambio tiene que ver con que hay una mayor presión sobre los varones que los lleva a pensar que la estética exterior es la clave del éxito y se van obsesionando con la panza, a la vez que combinan el trastorno alimenticio con adicciones al alcohol, al cigarrillo y a drogas", agregó.

Muchos de los chicos que empiezan a padecer bulimia o anorexia pertenecen a las llamadas tribus urbanas, como los grupos de "floggers", los "góticos" y los "emos". "Para ser aceptados en los grupos, muchos empiezan a seguir dietas. Algunos nunca están conformes con su peso y desarrollan bulimia o anorexia. A diferencia de las chicas, los varones tardan en reconocer que están con este tipo de enfermedad", señaló Bello. "No dicen 'me veo gordo', porque lo consideran poco masculino. Atribuyen el no comer a mitos, como por ejemplo se inventan que tienen un virus y no quieren alimentarse". Otra diferencia es que los varones tienden a restablecerse más rápido que las mujeres cuando empiezan un tratamiento.


"Las chicas con anorexia se suelen quejar por la grasa de más que supuestamente tienen. En cambio, los varones que sufren estos trastornos alimenticios se preocupan más por su masa muscular, hacen ejercicios físicos y toman energizantes de manera compulsiva. Lo cierto es que al comer mal, pasan a un estado de desnutrición que va en contra de tener una buena masa muscular", comentó Débora Setton, jefa de nutrición pediátrica del Hospital Italiano de Buenos Aires.

Esta especialista también indicó que "la anorexia y la bulimia están alentadas peligrosamente desde los sitios que justifican y alientan en la Web los trastornos". Se trata de sitios conocidos como "pro-ana" (pro anorexia) y "pro-mia" (pro bulimia), que se suman a blogs y fotologs que promueven enfermedades potencialmente mortales.

¿Por qué más chicos están afectados? Para María Laura Formisano, presidenta del Instituto de Lucha Contra la Bulimia y la Anorexia (LUCOBA), "el bombardeo de la presión por un cuerpo delgado es muy fuerte. Y los adolescentes están formando su identidad. Por lo cual, quedan entrampados en esa cultura que sólo valora lo flaco".

El médico psicoanalista Ricardo Rubinstein, de la Asociación Psicoanalítica Argentina, opinó que "la identidad no está aún asentada en los adolescentes. Algunos se agarran del parecer y se lo toman como un sustituto del ser. Así, algunos alteran su cuerpo y pueden pagar un precio muy caro por eso". Para tratar estos desórdenes, el enfoque actual incluye la atención con médicos, nutricionistas y psicólogos. "La familia -resaltó la nuticionista Setton- debe estar incluida en el tratamiento".

Anorexia mental en los adolescentes



CADA vez son más los casos en los que se detectan claros signos de desorden mental en los adolescentes. Por debajo de las conductas de los adolescentes están elaborándose estructuras anormales de la personalidad: Conductas disociales que atacan la norma y los límites hasta tal extremo que ya tenemos casos en los que graban su propio suicidio y lo cuelgan en Internet, por no hablar de las bandas que, en un claro descontrol de sus propias emociones, asesinan, seguramente, a la que había sido amiga de ellos.

El desorden mental de los adolescentes está claramente influenciado, salvo aquellos casos de enfermedad de origen genético, por los influjos tan desfavorables que los adultos
estamos transmitiendo desde diferentes sectores. Su ocio gira excesivamente hacia el juego violento y es que muchos de los jóvenes buscan apoyo y seguridad en este perfil, aceptándolo como el mejor amigo «virando» consecuentemente hacia conductas antisociales. Los adolescentes son un fiel reflejo de las conductas que aprenden. Imitan nuetras propias fuentes de motivación, ilusión y alegría pero también la forma que tenemos
de resolver conflictos, de manejar nuestros propios impulsos agresivos, de cómo gestionamos la rabia de las insatisfacciones que genera la propia vida así como nuestros hábitos cotidianos, horas de descanso de comer, hasta nuestras propias dietas...

¿Qué les sucede a los adolescentes? Tenemos un elevado porcentaje de ellos que sistemáticamente están abonados a la amenaza, al desafío. Proyectan sus propios miedos a los más débiles, sin conectar ellos mismos con la propia fragilidad de su personalidad. En el fondo, son personalidades inseguras, con baja autoestima; que buscan de forma anormal un lugar en los grupos, llegando a desarrollar conductas altamente peligrosas para su salud mental. Hay trastornos de conducta que están derivando en trastornos de personalidad. Conductas evolutivas en la adolescencia -como puede ser el oposicionismo-, derivan en posturas retadoras que llevan al adolescente a un estado de ideación, de irrealidad. Aparecen pérdidas de noción de la realidad lo que, en el caso de la rivalidad mal resuelta, significa tanto como pretender que sea lógico martirizar y hasta matar a quien se dice amar.

Los trastornos de la alimentación también son una respuesta del cuerpo a tantos desajustes psíquicos, dado que el primer síntoma es la anorexia mental: adolescentes que se niegan aceptar normas, que desafían el límite y que en posiciones extremas les origina enfermedad.
Nos encontramos así con chicos que no dominan la rivalidad, la agresividad, la envidia... Tienen graves dificultades para tolerar sus propias insatisfacciones personales. El adolescente desea ser tenido en cuenta. Debemos ser ejemplares con nuestras propias conductas porque el adolescente está reaccionando ante lo que está viviendo y busca desaforadamente lo que internamente necesita: escucha, comprensión y límites.

Pedro Santamaría
Psicopedagogo, Psicoterapeuta Clínico

martes, 7 de julio de 2009

Anorexia nerviosa

Consecuencias de la anorexia nerviosa


1.Pérdida y debilidad muscular

2.Deshidratación severa provocando daño en los riñones

3.Resequedad de la piel y pérdida del cabello.

4.Frecuencia cardiaca y presión arterial bajas.

5.Desarrollo de vello muy fino por todo el cuerpo.

6.Reducción de la densidad ósea provocando huesos frágiles y por ende la ruptura de ellos con mayor facilidad.

7.Existe dificultad en el vaciamiento gástrico.

8.El sistema inmunológico se ve alterado, por lo que el paciente tiene mayor probabilidad de sufrir otras enfermedades.

9.Disminución de estado de ánimo.

10.Ansiedad y Depresión.

11.Aislamiento de su círculo social.

12.Baja autoestima.

Si algunos de nosotros sabemos de algún familiar, amigo o persona que sufre este tipo de trastorno, hablen con ellos, escúchenlos, no los miren mal, no los discriminen, ni lo vean como “raros”, ellos son seres humanos como todos nosotros, merecen respeto, amor, ser escuchados y valorados, ellos nos necesitan, ayudémoslos a salir de ese gran infierno que los hace esclavos cada día.

Anorexia nerviosa


Trastornos emosionales

El carácter de una persona con anorexia cambia radicalmente. Lo dicen sus familiares, sus amigos, todos los que le rodean. Está mucho más susceptible, más irritable, a menudo se siente malhumorado. Los demás dicen que no saben como tratarle.

La persona está más triste y más desanimada, pierde interés por todo lo que le rodea, las cosas no le ilusionan como antes y constantemente tiene ganas de llorar. Estos síntomas son característicos de la depresión. A veces no solo son síntomas aislados; la persona con anorexia puede estar realmente deprimida. Esta depresión es debida en gran parte a la desnutrición.

A lo largo de todo los meses o años que la persona con anorexia ha ido modificando sus hábitos alimentarios, experimenta una gran ansiedad. Raramente se encuentra relajada o cómoda. Se siente amenazada por la comida, por la imagen corporal, por el temor a continuar igual o, al contrario, por el temor a que le obliguen a cambiar.

Pero no solo se trata de una ansiedad generalizada; la persona con este problema experimenta una sensación de miedo intenso, casi fóbico. Los objetos del miedo siempre son los mismos: la comida, la figura corporal, el aumento de peso. Son “fobias” que le pueden incapacitar totalmente, impedir que lleve una vida normal.

Con relativa frecuencia, aparecen en estas personas ideas, rituales, obsesiones (ideas fijas) y compulsiones (mandatos, obligaciones) que no logra dominar, que le angustian porque se presentan constantemente y de forma intrusiva, aunque se dé cuenta de que no son lógicas. Unas veces son pensamientos y rituales relacionados con la comida, tales como contar calorías o pesarse repetidamente. En otras, a estas obsesiones y rituales se suman otros de contenido diferente.

Aunque se desconoce la naturaleza exacta de la relación entre anorexia y trastornos emocionales, se cree que éstos son en gran parte consecuencia de los cambios internos que ha experimentado el cuerpo. O quizás, antes de que se iniciara el trastorno, ya la persona experimentaba algunos de estos sentimientos. Si es así, quizás incluso facilitaron la aparición de la enfermedad. Pero existieran o no previamente, una vez iniciada la anorexia estos sentimientos negativos se hacen más intensos, ya que han sido fruto de los cambios psicobiológicos (mente/cuerpo) propios de la desnutrición, así como de los comportamientos desadaptativos y de un estilo de pensamiento equivocado.

Podemos decir que las reacciones emocionales más frecuentes en las personas que presentan anorexia nerviosa son la ansiedad y el miedo. Pero al hablar de los trastornos que acompañan esta enfermedad podemos encontrar los siguientes: la tristeza, los sentimientos de culpa, vergüenza, soledad, la desesperación, la ira y la depresión.

Si sufres de anorexia nerviosa y has tomado la decisión de combatirla, intenta resolver tu problema emocional. No esperes a que se hayan resuelto todas las alteraciones somáticas del trastorno. Combate tu problema desde todos los frentes posibles; por una parte el comportamiento alimentario, y por otra, todas las funciones psicológicas implicadas.
Recuerda que todos estos sentimientos son reacciones habituales en la persona con anorexia nerviosa, pero que las tienes que eliminar para que no pasen a formar parte de tu vida.

jueves, 25 de junio de 2009

martes, 23 de junio de 2009

La anorexia en el embarazo


Trastorno alimenticio antes y/o durante el embarazo

La anorexia es un trastorno alimentario en el cual se observa una distorsión de la imagen corporal con un marcado descenso de peso debido a la limitación de la ingesta de alimentos así como a los vómitos y/o purgas con laxantes, que son muy frecuentes. Como todo trastorno alimentario, puede darse a cualquier edad, pero el embarazo es un momento especialmente peligroso.

Uno de los síntomas de la anorexia es la amenorrea –la falta de menstruación-, por lo que puede ser que una mujer con este tipo de trastorno no quede embarazada. Sin embargo, durante la fase de recuperación, puede haber ciclos irregulares que dificulten las medidas de anticoncepción y que se produzca el embarazo en ese momento, en el cual la paciente todavía es muy vulnerable.

Otra de las posibilidades es que una mujer que todavía no había desarrollado el cuadro anoréxico, pero que ya venía "por ese camino", lo desarrolle cuando queda embarazada. El embarazo puede actuar como disparador porque las anoréxicas tienen terror a engordar, no aceptan los cambios y quieren mantener su cuerpo tal como lo conocen. Esto, sumado a las molestias típicas de los primeros meses del embarazo –que muchas veces incluyen vómitos, asco y rechazo hacia determinados alimentos-, puede ser el gatillo que dispare la anorexia.

Claro que el peligro que representa esta enfermedad se duplica en el caso de una mujer embarazada, porque se trata de la salud de la madre y de la del bebé. Es difícil que un bebé nazca sano cuando la madre está con bajo peso y no tiene reserva de grasa suficiente. Las consecuencias son que el embarazo se pierde o que el bebé nace con bajo peso.

Se sabe que una persona que sufre de anorexia lucha por tener un peso menor al mínimo saludable, no quiere y siente miedo de subir de peso, por lo que inicialmente comerán alimentos de bajas calorías llegando a dejar de comer y realizar ejercicios excesivos con la finalidad de quemar esas pocas calorías que ingieren.

La anorexia es un problema para cualquier persona, pero mucho más critico cuando se trata de una mujer embarazada porque el bebé se alimenta de la placenta, y la placenta de la madre; el bebé tendrá suficiente alimento mientras la placenta tenga de dónde sacar los nutrientes necesarios, es decir desnutriendo a la madre. Casos extremos, en que la placenta no tenga ya de dónde sacar nutrientes, causarán hasta la muerte de la madre y/o el bebé.

Y dentro de las características del cuadro, también es posible que la madre anoréxica no pueda hacerse cargo de su bebé debido a sus dificultades de índole psicológica o que una mujer que padecía la enfermedad viva una especie de paréntesis de normalidad durante el embarazo y retome sus hábitos anoréxicos una vez que nace el bebé, lo que puede dificultar o impedir el amamantamiento y el vínculo madre-hijo.

Para que el embarazo transcurra de la mejor manera posible, lo ideal sería que una mujer no lo buscara hasta no resolver su anorexia o que pidiera ayuda –ella o sus familiares- si ven que el embarazo funcionó como disparador de esta patología.

El tratamiento debe ser interdisciplinario y debe trabajar un equipo constituido por nutricionistas, psicólogos y psiquiatras. El acompañamiento de los profesionales así como el seguimiento profundo de la paciente en los aspectos nutricionales y psicológicos puede ser la clave para que el embarazo llegue a término y que el estado de salud –físico y psicológico- de la madre y del bebé no presente complicaciones.

viernes, 19 de junio de 2009

Como combatir la anorexia y no caer en ella


La anorexia o también llamada anorexia nerviosa, es una enfermedad que padecen muchos adolescentes, que sin darse cuenta de la realidad, van perdiendo peso rápidamente, pensando que están obesos, cuando es todo lo contrario.

La anorexia la padecen muchas personas, aunque la padecen más las personas con edades comprendidas entre 12 y 25 años.

Las personas con este trastorno se niegan a mantener su cuerpo con un peso situado dentro de los límites de la normalidad, tienen mucho miedo de aumentar peso o de llegar a ser obesas y están exageradamente preocupadas por su figura. Además, la valoración que hacen de sí mismas como personas viene determinada por la opinión sobre su cuerpo.

Hay muchas formas de detectar la enfermedad de la anorexia, como una pérdida de peso importante y decir que está obeso cuando en realidad está delgado; se vuelven introvertidas y se aislan de familiares y amigos; comen solos; se niegan a mantener un peso igual o superior al valor mínimo que corresponde a su edad y altura; reducir el consumo de alimentos, especialmente los grasos o con más calorías; irregularidades y pérdida de la menstruación.

Hay muchos motivos que nos pueden indicar que la persona que está en una fase que puede inducir a la anorexia. Hay conductas que si se realizan con cierta regularidad, las podríamos llamar "conductas de riesgo". Si se observaran algunas de estas conductas en cualquier persona que conozcamos, es necesario advertirlo del riesgo de sufrir anorexia o bulimia.

Algunas de estas conductas pueden ser:

  • Saltarse comidas, pesarse con frecuencia, vomitar, consumir productos bajos en calorías o ricos en fibra, seguir dietas restrictivas, presencia de atracones de comida en las últimas semanas, reducir la cantidad de comida, etc...

También se puede detectar la anorexia en el aspecto físico estos signos:

  • Debilidad y mareos, pérdida de peso en un tiempo corto, palidez, sensación de frio, dedos azules, caída de cabello. Aunque tambíen les afecta en su carácter, ya que se vuelven irritables, inseguros, tienen cambios de carácter, y sentimientos de culpa por haber comido.

El tratamiento más eficaz para la enfermedad de la anorexia es el denominado cognitivo-conductual por parte de un equipo médico multidisciplinar que vienen a ser médicos, enfermeras, psicólogos, y con el apoyo de la familia.

Los profesionales que se tienen que ocupar de estos enfermos son psiquiatras especialistas que tienen un equipo multidisciplinar. El tratamiento inicial de la anorexia lo realiza el grupo entero y más adelante se pueden ocupar los distintos profesionales individualmente. Únicamente se aplica un tratamiento farmacológico si hay patologías añadidas, como la depresión.

Una parte importante del tratamiento conlleva adquirir conductas de alimentación adecuadas.
La familia siempre tiene que apoyar al equipo médico. Su desconfianza es muy negativa para el enfermo de anorexia. La familia tiene que colaborar y solicitar a los profesionales aclaraciones sobre el desarrollo del tratamiento i que ayuda pueden aportar.

Hay una presión importante de la sociedad que induce a los jóvenes a estar delgados y esbeltos. Los medios de comunicación, especialmente la televisión, venden la idea que estar delgado va asociado a felicidad, éxito laboral, éxito en las relaciones sociales y una mejor calidad de vida.


La imagen que dan los anuncios publicitarios y las series irreales de televisión sobre la mujer es que tiene que tener un cuerpo perfecto, una carrera profesional perfecta, un matrimonio perfecto y ser la madre ideal. Estas ideas llevan a algunas mujeres a iniciar dietas restrictivas que pueden derivar a una enfermedad de carácter alimentario como la anorexia.

Aunque no se puede predecir quien se verá afectado por esta enfermedad i quien no, hay unos rasgos característicos de las personas que padecen anorexia:

  • Problemas para ser autónomo. Algunas personas no son capaces de "funcionar" sin el apoyo de su familia o de alguna persona que les sirva de modelo. Así, en situaciones como cambios de colegio, de trabajo, de pareja, pueden llevar a una pérdida de autonomía que a veces se compensa mediante un control excesivo de la dieta.
  • Miedo a madurar. La mayoría de personas desarrollan estos trastornos durante la adolescencia. Ésta es una época de numerosos cambios sexuales, físicos, emocionales y de maduración. Durante la adolescencia el pensamiento es abstracto, idealizado y radical y esto implica un temor a convertirse en adultos.
  • Déficits de autoestima. La autoestima se puede definir como el conjunto de ideas que se tiene sobre uno mismo. Las mujeres presentan con más frecuencia niveles bajos de autoestima, que acostumbran a ir asociados a la aprobación de los otros y la apariencia externa. Esto va unido al peso y a la figura, es decir, a la alimentación.
  • Perfeccionismo y autocontrol. Las personas que sufren trastornos alimenticios piensan que quien no sea perfecto no llegará nunca a ser alguien. Creen que una manera de conseguirlo es tratar con rigidez a su cuerpo.

Es totalmente incorrecto afirmar que las famílias son la causa de un trastorno alimentario. No obstante, determinadas características familiares, junto a factores individuales de la persona enferma y factores sociales pueden predisponer una persona a sufrir este tipo de trastorno.

Para el tratamiento de la anorexia es indispensable contar con la colaboración de la família.
El camino que lleva a comprender esta enfermedad es siempre largo y doloroso, y es necesario para poder ayudar a curarla.

Los denominados grupos de padres ayudan la família de los enfermos a comprender la enfermedad de sus hijas gracias a compartir sus experiencias con otras personas con la misma situación. Al principio, los padres buscan información sobre la enfermedad de las hijas y piden soluciones para determinadas conductas; los otros padres pueden ayudar con sus experiencias. El objetivo básico de estos grupos es formar a los padres para que sean elementos terapéuticos
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viernes, 12 de junio de 2009

"Anorexia, un modelo a no seguir."


Sigo convencida que la mejor forma de concientizar sobre un mal es mostrar la realidad sin disfrazarla, ir de frente al mal y no caerle de lado como se acostumbra.

La anorexia es una enfermedad que se lleva la mayor de las veces en silencio, esta se sufre se lleva por dentro. Las personas que la sufren la viven a oscuras; no es exclusiva de las mujeres, son miles los hombres que la sufren. La razon este mundo consumista, que empuja las personas a llegar al modelo tildado como sexy, tanto en hombres como en mujeres ese es el fin el verse deseado en su entorno.

Historia de un caso particular de anorexia

En un pueblo donde la presión social era muy fuerte vivia una joven que era discriminada por su físico. Esta chica tenia problemas de obesidad y sus amigos y demás personas constantemente se burlaban de ella.


Se deprimia mucho y debido a esto, le daban muchas ancias de comer y no salia de su casa; sin embargo en muchas ocaciones ella trataba de adelgazar reduciendo el consumo de alimentos. Sus padres se preocupaban y como ella no queria comer la obligaban, aunqnue despues de ingerir la comida se dirigia hacia el baño para provocarse vomitos y segun ella adelgazar.


Debido a esto sus padres decidieron llevarla al médico y el doctor diagnosticó que tenia anorexia y le dio un tratamiento en el cual regulaba sus alimentos, brindaban atencion psicológica y metodos de ejercicios.
Poco a poco ella fue recuperandose y saliendo de ese problema gracias a su fuerza de voluntad, al apoyo que le brindaron sus padres y sobre todo al hecho de haber reconocido que tenia este problema.